Había una vez, no hace mucho tiempo, de hecho fue hace muy poco, una mamá con su hija...
mamá - ¡Mira hija!... una catarina... está en la cubeta...
pequeña - ¡a ver! ¡déjame verla mamá!
mamá (con recelo)- mmmhh creo que ya está muerta... si, si ya está muerta...
pequeña - no importa, dámela...
mamá - pero te digo que está muerta...
pequeña - no importa...
Así, tres días después, la pequeña había construido una pequeña maqueta para el insecto... siempre se preocupaba por dejarle agua en un diminuto recipiente y cortarle una hoja para "que comiera"...
También al tercer día ocurrió lo inesperado... casi increíble...
pequeña - ¡mamá! ¡está viva!, ¡revivió! ¡está viva!
mamá - ¿está viva?... no creo... a ver... ¡si, si está viva!, ¡se mueve!...
Bueno! la mamá no sabe mucho de catarinas... pero la mariquita duro inmóvil 3 días y después ¡vivía!; la pequeña la cuidó todo el domingo y después la dejó en una bugambilia... "tal vez su familia venga a recogerla"... y... ¿qué pasó entonces?... pues nada, vivieron felices y a veces no tanto, porque parte de la riqueza de la vida es tener un poco de todo; ambas recordando siempre que la esperanza y la perseverancia son tesoros invaluables... después de todo nunca se sabe cuando, por olvidarlos, quedamos expuestos a perdernos de momentos tan especiales como el de la catarina que había muerto y que hoy ¡vive!... una vez más ¡GRACIAS HIJA!...
Esta historia me conmueve, como el que exista vida denro de tí y una mañada de noviembre, tambien VIVE!! el milagro, una angelita que nutre a toda la familia y eso tambien me conmueve...
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